Ser y parecer
Per Jesús Moya Casado
Mi padre me repetía a menudo una frase que odiaba: Cuando hacía algo que no estaba “bien visto”… me decía: “La mujer del César no solo ha de ser buena, también ha de parecerlo”.
La frase me hacía sentir mal. No sé por qué… era como si con SER solo no bastara… me parecía innecesario tener que demostrar algo que ya era. Me parecía injusto.
Con los años me he dado cuenta de una dolorosa verdad: ¡Mi padre tenía razón!. No basta con ser buena persona para que la gente te considere como tal… también debes parecerlo.
Me guste o no, es una realidad que he tenido que aceptar. Hoy en día te encuentras con gente que tiene asumido el hecho de que “no hace falta ser bueno, SOLO parecerlo”. Y aquí es donde las personas se equivocan y se creen que solo necesita una APARIENCIA.
Gente queriendo PARECER, queriendo “crear” una manera de actuar, sin haber dedicado el tiempo suficiente a SER. Y aquí el orden importa. Primero hay que ser. Y luego parecer. Así que mi padre tenía razón: Ser bueno es obligatorio. Parecerlo es estratégico. Pero parecerlo sin serlo es sencillamente mentir.
En esto, los políticos se llevan la palma. Pero, sobre todo, cuando su maldad la enfocan en introducir esa maldad en otras personas.
Existen muchos Millis Vanillis (parecen cantantes pero no cantan) pero que, al final, a estos “artistas” se les descubre. La cuestión es durante cuanto tiempo te estarán engañando.
© Copyright J.M.C. - 2026