Las nuevas formas de escribir

Por Jesús Moya Casado


     Lo más difícil en periodismo es intentar huir del tópico cuando se redacta una noticia vulgar. Todos hemos intentado alguna vez encontrar un nuevo modo de decir que se han casado unos novios o que ha dado a luz una señora. Y casi siempre lo hemos intentado sin fortuna. Toda innovación resulta pedante o no da gusto a los interesados.

     La novia ha de ser bellísima. El recién nacido precioso y robusto. Al nuevo matrimonio hay que desearle “una eterna luna de miel” si no se le quiere amargar el primer día de luna.

     Hace pocos días, un diario de Madrid dio la enhorabuena a los hijos de una señora que había fallecido. No he podido ver en esto un punto de originalidad. Eso no es romper moldes. Es hacerlos añicos. Pues no queda ahí la cosa cuando en el mismo periódico, en una reincidencia ya sospechosa se daba la noticia, no de defunciones, sino de boda. La noticia del casamiento terminaba de la siguiente forma: “Deseamos a los novios toda clase da facilidades”.

     Puede ser un lapsus, pero también puede ser un descubrimiento. En la palabra “facilidades” entra todo: salud, alegría, dinero y hasta amor. Desear “facilidades” al que se lanza a la vida del matrimonio, con lo difíciles que están los matrimonios y los tiempos, es tanto como desearle que entre alegremente en un Paraiso donde halle siempre frutos y flores al alcance de las perezosas manos.

     Sí. Facilidades es más que felicidades. Porque todas las facilidades son felices, mientras que hay felicidades que no se logran sin esfuerzos.

     Voy a seguir atentamente los ensayos de mis amigos periodistas para encontrar nuevos modos de expresión. Estudiaré con cuidado sus tanteos en busca de formas vírgenes. Y para que se vea que han hecho un discípulo, desde ahora les deseo toda clase de facilidades para romper moldes.

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