La harina de gusano

por Julián Segarra Esbrí


   En su actividad agrícola, mis padres María Dolores Soledad Esbrí Simó y Julián Segarra Ortí, tenían por costumbre sembrar trigo y cebada, pero en el tiempo de la siega, viendo mi abuela Vicenta Ortí Ferreres lo cansado que llegaba mi padre a casa, le decía que había pensado en que tal vez un determinado vecino del pueblo le podría ayudar y en lugar de descansar de la dura jornada laboral, debía acercarse a su casa para preguntar, obteniendo su negativa por respuesta. Al día siguiente, mi abuela pensaba en otra persona y mi padre, debía acercarse a su casa para preguntar de nuevo con el mismo resultado. Cada año le ocurría lo mismo y harto de mendigar ayuda sin obtener resultados favorables, decidió comprar una segadora atadora Ajuria de las que fabricaban en Ajuria-Enea (Vascongadas) y como mi abuelo Julián Segarra Ferreres de joven había aprendido el oficio de herrero, le cambiaron el enganche de la segadora para adaptarlo al tractor agrícola en lugar de caballerías y mi abuelo conduciendo el tractor y mi padre manipulando los mandos de la segadora, sin ayuda externa podían segar el trigo y posteriormente, unos días después la cebada, pero llegó un momento en el que los productos agrícolas dejaron de cotizarse lo imprescindibles para cubrir los gastos de producirlos y aquella primera máquina segadora que trabajó en la provincia de Castellón (Comunidad Valenciana - España) quedó arrinconada en el almacén y allí permanece hasta la fecha actual porque aún la conservo.

   Como nadie quiere sembrar, segar, trillar, molturar y panificar, hay que pensar en otras alternativas y nuestros elegidos representantes, han puesto sus ocurrentes mentes en redactar el REGLAMENTO DE EJECUCION (UE) 2025/89 DE LA COMISION de 20 de enero de 2025 por el que se autoriza la comercialización de polvo tratado con radiación ultravioleta de larvas enteras de tenebrio molitor (gusano de la harina) como nuevo alimento y se modifica el Reglamento de Ejecución (UE) 2017/2470 para permitir favorecernos una novedosa alimentación a base de harina de gusanos.

   La harina de gusano (triturado en polvo similar a la harina) estará presente en nuestra alimentación y dispuesta para consumo humano y desde el mes de febrero de 2025, una harina de larvas de gusano que ya se podrá comer porque la Unión Europea ha aprobado su venta en polvo elaborado a partir de larvas enteras del gusano deshidratadas y molidas, con la ventaja de ser tratada con radiación ultravioleta y apelando a nuestra ignorancia, los Expertos de la Comisión, supongo del Covid-19, al estar ahora ociosos, nos recomendarán por su aporte nutricional de proteínas, además de un importante contenido en vitamina D3 (colecalciferol), que parece ser ya se está incorporando en alimentos como pan, bizcochos, quesos y pasteles, convirtiéndose esta maravillosa harina en la solución y proteína del futuro.

   Los novedosos alimentos con harina de gusano, tienen el ingrediente añadido de las propiedades de los insectos que publicitan reducir el colesterol un 60% y en España, hay otros tres permitidos por las autoridades europeas desde el año 2018 cuales son la langosta migratoria (saltamontes), las larvas del escarabajo del estiércol y el grillo doméstico, pero hay que tranquilizarse porque estos nuevos alimentos que los vamos a denominar Novel Food para dotarlos de un nombre más sugestivo, antes de su autorización pararán por estrictos controles y validaciones por parte de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y siempre antes de ser comercializados y llegar a los supermercados.

   Desde el año 2018, la UE ha aprobado el uso de determinados insectos, como el gusano de la harina (tenebrio molitor), la langosta migratoria (saltamontes), el grillo doméstico o las larvas del escarabajo del estiércol que serán publicitados como una fuente rica en nutrientes (especialmente proteínas) y se procurará su producción, por tener un menor impacto ecológico y comercialización en los alimentos de consumo humano, será indicado para nuestro conocimiento para que el comer insectos no sea obligatorio, de hecho, desde la Organización de Consumidores (OCU) aclaran que la autorización de la harina de gusano como ingrediente alimentario, no implica que se vaya a usar en los alimentos sin nuestro conocimiento y por ley, debe estar incluido en la lista de ingredientes del producto para que nadie nos vaya a obligar a ingerir o comer este gusano de la harina y los otros autorizados, aunque al parecer se recomienda precaución en el caso de ser ingeridos por los alérgicos a los crustáceos y ácaros del polvo.

   La harina de gusano está aprobada para el consumo desde el año 2021 y la novedad actual es que ahora se ha admitido el uso de la luz ultravioleta para tratarla y así asegurar su inocuidad, porque según se dice, es un tratamiento más, como el que se puede utilizar en otros alimentos y la autorización de la comercialización de la harina de gusano será aprobada en el BOE de tal suerte que si alguna empresa quiere comercializar cierto insecto, lo podrá solicitar a la EFSA, realizar un estudio para conocer su seguridad y para saber si se puede comercializar o no, puesto que al igual que cualquier otro insecto, la harina de gusano es rica en proteínas y otros nutrientes como vitaminas, minerales, ácidos grasos de interés nutricional, de ahí que en determinadas culturas se consumen desde hace milenios, lo que garantiza su consumo seguro, puesto que de lo contrario, esa población estaría afectada por enfermedades relacionadas con el consumo de esos alimentos y dado que se evalúa la seguridad de cada insecto de forma independiente, quedan aprobados cuatro insectos como alimento de las personas.

   Hay que tranquilizarse porque al igual que se evalúa la seguridad para determinar si es apto o no para el consumo, también se estudian las amenazas o riegos y la posible presencia de ciertas bacterias patógenas que podrían estar presentes de forma más que probable, igual como se hace en otros alimentos como el pescado, en el que su riesgo, es la presencia de mercurio, un metal pesado que contamina el medioambiente y una vez analizado el insecto, se establecen límites para asegurar su inocuidad o para que estas sustancias estén en una cantidad inferior a los límites establecidos para poder ser declarados comerciales y aunque se desconocen los peligrosos riesgos que provoca comer insectos, la Unión Europea queda a la espera de la aceptación de los consumidores que ya podemos encontrar incluidos en las barritas proteicas para deportistas.

   La acheta domesticus, comúnmente conocido como grillo doméstico, es un insecto del orden Orthoptera, perteneciente a la familia Gryllidae, una especie que ha sido adaptada a vivir en áreas urbanas y cerca de las viviendas de las personas. Suelen ser de color pardo, miden entre 16 y 21 mm. de longitud y se encuentran en zonas como herbazales, jardines y cerca de edificios.

   El alphitobius diaperinus, es una especie de escarabajo de la familia Tenebrionidae, los escarabajos oscuros. Se le conoce comúnmente como gusano menor de la harina y escarabajo de la basura. Tiene una distribución cosmopolita y se encuentra en casi todo el mundo.

   El tenebrio molitor, denominado comúnmente gusano de la harina, es conocido sobre todo por su forma larvaria, una especie de coleóptero de la familia Tenebrionidae.

   La locusta migratoria o langosta migratoria conocido como saltamontes, es una especie de ortóptero celífero de la familia Acrididae, siendo la única especie del género Locusta. Está ampliamente distribuida en Europa, Africa, Asia y Australia y también ya está presente en América Central. Ocasionalmente produce explosiones demográficas que se traducen en importantes plagas para la agricultura.

   La harina de insectos, realmente tiene importantes riesgos para la salud humana y el consumo de este tipo de harinas, debería ser voluntario y no impuesto por políticos europeos ni españoles y de la misma forma que los alimentos están separados en los supermercados en estanterías diferentes a las bebidas y los alimentos para los animales (mascotas), separados de los alimentos para las personas, incluso las drogas, no están mezcladas con el resto de los artículos comerciales, deberían ocupar lugares bien diferenciados, lo mismo debería hacerse con estos novedosos alimentos y en definitiva, quien quiera correr detrás de los automóviles porque todos llevan gato, pueda elegir comer alimento para perros, quien quiera soñar con ratones, puede comer alimentos para gatos, se trata de dar privilegio absoluto para todas las personas, aunque solo sea para acreditar convivir en una sociedad democrática con todas las libertades, ya quien quiere disfrutar de un auténtico licor en lugar del sucedáneo, ya sabe dónde debe alcanzar su brazo y elegir la marca.

   Lo más honesto en cuanto a la libertad de la persona, no debería ser imponer a marchas forzadas la agenda 2030, la agenda verde, agenda ecológica o el tener que comer insectos o sus triturados mal llamados harinas, que no es lo mismo que alimentarse con derivados de los insectos, como puede ser la miel, ya que siendo un producto producido por insectos y que podemos comer habitualmente, los veterinarios giran inspección de las enfermedades que tienen estos insectos y cualquiera dedicado a la apicultura, sabe que las abejas tienen sarna y que hay que tratar las abejas para que no den la varroasis, una enfermedad causada por el ácaro externo Varroa, un destructor que afecta a las abejas obreras, reinas y zánganos con un parasito que, si bien su hospedero natural era la abeja asiática apis ceranae, su distribución ya no se limita al sureste de Asia y obliga a tener muy controlada la cantidad de esporas que hay en la miel, de ahí que por precaución, a los niños de menos de dos años no es aconsejable incluirla en su alimentación, pero todo este conocimiento lo tenemos actualmente aprendido y atendiendo una serie de protocolos, las personas podemos consumir miel por ser un producto seguro que no da ningún problema, pero nada comparable con añadir a los alimentos cotidianos harina de insectos, máxime cuando desde la Facultad de Veterinaria de León (España) o desde el Departamento de Reumatología, se nos advierte de varios grandes tipos de riesgos sanitarios.

   Las harinas de insectos tienen muchos alérgenos que pueden generar un choque anafiláctico en personas y al no conocerlos muy bien, no deberíamos exceptuarlos, ya que sabemos que estos triturados similares a la harina, tienen esa capacidad y al mismo tiempo, está la contaminación por esporas bacterianas, junto con la presencia de antinutrientes, productos limitadores de la absorción de nutrientes que necesitamos, como son las vitaminas, como la biotina (vitamina B7) que aparece en alimentos como huevos, leche y plátanos y cuya deficiencia puede causar adelgazamiento del cabello y sarpullido en la cara, siendo una parte importante de las enzimas del cuerpo humano que descomponen sustancias como grasas y carbohidratos, viéndose afectadas sensiblemente cuando se incorpora o se fabrica un alimento con la harina de insectos con el añadido de presencia de los metales pesados que tienen los gusanos al estar comiendo tierra del suelo y van acumulando los metales que existen de forma natural, de manera que concentran estos metales y suponen un riesgo para la salud humana y lo es básicamente porque desconocemos cuales son los límites máximos de residuos admisibles en nuestro organismo.

   Tanto la Agencia Europea de los Alimentos como la Agencia Española, han reconocido la falta de investigación previa y de trabajos científicos anteriores a su aprobación y no se debería intentar enmascarar su falta de idoneidad con sus cualidades por el hecho de ser una proteína de alta calidad, porque realmente, con ambigüedad y desconocimiento de los riesgos o mientras no esté lo suficientemente estudiado, lógicamente desde el punto de vista técnico, no se puede, ni se debería recomendar, pero a muchas personas en su ignorancias les da exactamente igual y estamos poniendo en riesgo tanto a personas mayores como a niños, aunque cada persona mayor de edad y bajo su responsabilidad, puede comer lo que quiera y eso es la verdadera libertad, no el inculcar obligatoriamente todo lo preceptuado en la agenda 2030. Debería ser nuestra decisión personal el comer triturado de insecto en forma de polvo similar a la harina y cuando su consumo nos limite la absorción de vitaminas del grupo B y debamos tomar un suplemento porque nos puede dar un choque y debamos consumir antihistamínicos como cetirizina, desloratadina, fexofenadina, levocetirizina o loratadina a sacos, será nuestro compromiso con nosotros mismos.

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