La hispanidad
por Julián Segarra Esbrí
En el calendario católico, el día 12 de octubre se celebra la Fiesta de la Santísima Virgen del Pilar, Reina y Señora de la Hispanidad y cuando era colegial, también se llamaba la fiesta de la raza, porque era festividad común para todas las razas humanas o de las personas del mundo, cuyo origen, tal vez, hay que remontarlo inadvertidamente al tiempo de los Reyes Católicos.
Isabel de Castilla nació el 22 de abril de 1451 coincidiendo con el día de Jueves Santo, era hija del rey Juan II de Castilla y de su segunda esposa, Isabel de Portugal. Su hermanastro el rey Enrique IV, aceptó una solución negociada a la sucesión al trono y a pesar de las presiones de los nobles, Isabel rechazó proclamarse reina mientras Enrique IV estuviera vivo y que buscando una alianza con Portugal, intentó el matrimonio de la infanta Isabel con el rey Alfonso V, pero reunidos en el monasterio de Guadalupe, Isabel rechazó al rey Alfonso V de Portugal alegando la diferencia de edad entre ambos, aunque su hermanastro Enrique IV le otorgó a Isabel el título de princesa de Asturias en una ceremonia el 19 de septiembre de 1468 y que tuvo lugar en los Toros de Guisando, conocida como la Concordia de Guisando, con lo que Isabel se constituyó como heredera a la Corona y al morir el rey Enrique IV, Isabel se proclamó Reina de Castilla en Segovia el día 13 de diciembre de 1474.
Juan II de Aragón trató de negociar en secreto con Isabel la boda de su hijo Fernando con ella y sus consejeros aceptaron al considerar ser el mejor candidato para esposo, aunque había un impedimento legal por ser primos segundos, ya que sus abuelos Fernando de Antequera y Enrique III, eran hermanos pero con el matrimonio entre Isabel I de Castilla, el aragonés Fernando II de Aragón se convertía en rey de Castilla como Fernando V y además, también era rey de Sicilia como Fernando II, de Nápoles como Fernando III, de Jerusalén y de Cerdeña como Fernando II y de Navarra como Fernando I, mientras Isabel solo era reina de Castilla sin poder ser de Aragón porque el mando de las tropas lo ostentaban los reyes hombres, de ahí que su esposo era proclamado corregente de Castilla con los mismos derechos que Isabel mediante la Concordia de Segovia. Es de suponer que tantos títulos reales para su esposo a cambio de uno solo para ella, no debieron ser del agrado de doña Isabel I y removiendo la tierra y el cielo, sus reivindicaciones llegaron hasta la Santa Sede gracias a Enrique Enríquez que era tío de Fernando II y consuegro del Papa de origen valenciano Alejandro VI y como no podía ser reina de Aragón por ser mujer, en una carta de mayo de 1494, el nuncio Francisco Desprats le aconsejaba al Papa que aceptase la petición de Enrique Enríquez de dar a los reyes el título de «Muy Católicos» (molt catolichs) con lo que complacieron a la reina Isabel I con el título de «Reyes Católicos de las Españas» concedido oficialmente por Papa Alejandro VI a favor de Isabel I y Fernando II en la bula "Si convenit", expedida el día 19 de diciembre de 1496, con lo que Isabel I no solo era reina de Aragón, sino de todos los católicos.
Esta igualdad entre marido y mujer, quiso la reina Isabel I se ampliase a todos los hombres y mujeres de su reino y así se mantuvo en todos los territorios españoles durante los siguientes trescientos años hasta el siglo XVIII y en Cuba, Puerto Rico y Filipinas hasta el siglo XX, porque algunos actores principales de eventos revolucionarios de Hispanoamérica contra España involucrados en acciones civiles y militares de liderazgo, defendiendo la independencia con supuesta alta dignidad como criollos españolísimos, iniciaron la destrucción del Imperio español, llevando a la irrelevancia de Hispanoamérica al conseguir la desmembración de las provincias españolas americanas de ultramar en etnias pequeñas enfrentadas entre sí en 19 países que terminaron siendo sus haciendas privadas merecedoras de los siguientes dos siglos de subdesarrollo.
Las leyes de Indias son 6.500 disposiciones que se empiezan a dictar desde el día 23 de mayo 1493 cuando llega Cristóbal Colón a España y es recibido por los Reyes Católicos en Barcelona, hasta prácticamente las puertas de la independencia con la novísima recopilaciones de 1805. En esos 320 años de ordenamiento jurídico, se regulaban cabildos, haciendas, visitas a prisiones, matrimonios, herencias, viajes, navegación, universidades, estudios de las lenguas nativas, las causas de la guerra, los montes, el agua, los puertos, los seguros, la moneda, etc., pero no solo se dictaron normas, también se crearon estructuras que acompañaban el cumplimiento de la norma, las centrales, Consejo de Indias en el que hubo americanos algunos muy conocidos como Juan Ruiz de Alarcón o el el diplomático Diego Saavedra, los virreyes, gobernadores, gobernadores indígenas como los chacaltecas que tenían su propio gobernador con la misma categoría y consideración que los demás gobernadores, los visitadores de indios, una institución que no existe en ningún ordenamiento de algún imperio. El visitador de indios, es una persona regulada perfectamente que tenía el deber de vigilar el cumplimiento de las leyes y el respeto a los indios como figuras inconcebibles 300 años después, audiencias reales, chancerías fiscales, oidores, algunos de los buenos juristas españoles que se fueron a América a conocer la realidad americana, abogados fiscales, los cabildos, institución que todavía sigue en América, cacicagos, una unidad política encabezada por un jefe que reúne a varias comunidades con una estructura de poder formal como una clave de la integración indígena en la estructura de la monarquía católica hispánica, de ahí que los nativos tuvieron su propio autogobierno y vivieron prácticamente la totalidad en su amparo además de las condiciones que existían antes del día 12 de octubre de 1492, porque salvo penas que implicasen muerte o lesiones, en los caciques indios se regían por sus propias normas y costumbres como tenían hasta entonces.
Los valores hispanos son lo que hace de España una gran nación, ya que los españoles somos herederos de Grecia y Roma por las virtudes que nos dio la madre Roma y también de los visigodos, de don Pelayo y de los reyes que tuvo Castilla y Aragón que formarán la monarquía hispánica y nacerá España para convertirse en un imperio que llegó a ser el más grande y más poderoso de la historia gracias a las Leyes de Indias de los Reyes Católicos por las que los indios eran súbditos de España, creando los sistemas de castas por las que de la unión de un indio y un castellano nacía un mestizo o entre un español y un negro, nacía un mulato y la prueba se manifiesta incluso en el idioma español o castellano que siendo un dialecto del latín nacido de las lenguas romances, está compuesto por miles de palabras taínas (canoa, huracán, hamaca, tabaco, yuca, maíz, maní, barbacoa, batata, iguana, tiburón), quechuas (guagua, bebé, pampa, cancha, chacra, papa), tagalas (bata, tao, usa, lima, libro, mesa, kita), chamorras (suette, amigu, bunitu) y otras con las que conseguimos un idioma castellano enorme al incluir muchas palabras árabes (almohada, alfombra, algodón, alcalde, almacén), porque es la herencia que nos dio el mestizaje.
En 1520 nadie sobrevivió a una cacería de miles de guerreros aztecas porque 500 destrozados españoles apoyando a Hernán Cortés y sus aliados tlaxcaltecas del pueblo indígena que habitaba el estado de Tlaxcala en Méjico, llegaron a la llanura de Otumba encabezadas por el cihuacóatl Matlatzincátzin y heridos, sin pólvora y sin cañones, enfrentaban a un océano de 20000 guerreros con sus armaduras abolladas y marcadas después de siete días de sangre seca y la decisión táctica que tomaron, dejaría un símbolo que todavía existe hoy en España. Hernán Cortes y cinco de sus capitanes no formaron para defenderse, montaron en sus últimos caballos y descargaron el peso de toda la batalla en una carga suicida directa hacia el corazón del enemigo y tras un salvaje choque físico, Juan de Salamanca abatió a líder azteca y le arrebató su estandarte sagrado que, al ver caer su símbolo, la enorme formación entró en pánico y colapso. Ese capturado estandarte Azteca, todavía ondea hoy en el escudo familiar de los Salamanca que nunca sabremos si fue una genialidad táctica o pura desesperación, pero analizando lo que hizo grande a España, observamos la alianza de Hernán Cortés con todos los indígenas para combatir a un imperio que tenía sometido a todas las tribus alborígenes de mesoamérica, como eran los meshika o mal llamados aztecas, gracias a que Hernán Cortés se casó con la Malinche, también conocida como Malinalli, Malintzin o doña Marina, que era una mujer indígena nahua y con su colaboración, se pudieron crear alianzas con los tlaxcaltecas, con totonacas, con zapotecos de Oaxaca y muchos más, de ahí que de entre la Malinche y Hernán Cortés nació el primer mejicano Martín Alonso Cortés.
Cuando los españoles llegaron a Centroamérica, la capital del Imperio Azteca era una de las mayores metrópolis del mundo, estado edificada en una isla del lago de Texcoco y conocida como Tenochtitlan con conocimientos científicos y astronómicos superiores a Europa y que cayó por un ejército superior a muchos de los ejércitos europeos para una sola campaña en la época, al reunir un contingente de más de 150.000 guerreros indígenas con una estrategia naval impensable. La coalición masiva de tlaxcaltecas, totonacas, huejotzincas y algunos texcocanos, cuautinchanos, cholultecas, zapotecas, chalcas, xochimilcas, purepechas, toltecas, miembros de la propia triple alianza, con el apoyo de unos poquísimos aliados españoles, se revelaron contra el dominio azteca principalmente gracias a la fundamental colaboración de Malitzin, una joven noble que había sido vendida como esclava y hablaba con fluidez náhuatl y maya además de conocer la política, las alianzas y las rivalidades de mesoamérica y en pocas semanas aprendió su tercer idioma, el castellano, sirviendo de traductora y los hombres del Príncipe Texcocano Ixtlilxóchitl que era rival político de Tenochtitlan, unidos por un objetivo común cual era destruir a sus opresores. Hernán Cortés entendió que para tomar una ciudad en un lago, se necesitaba controlar el agua y ordenó construir trece barcos de guerra en Tlaxcala en colaboración de los aliados indígenas para después desarmarlos y transportaron a piezas por las montañas hasta el lago de Texcoco para volverlos a armar. Eran unos barcos de guerra pequeños, perfectos y veloces, diseñados para moverse fácilmente en las aguas poco profundas del lago y esta flota fue el arma decisiva al dominar el agua y cortar la comida y el abastecimiento de agua a la ciudad con un gran acierto al conseguir destruir el acueducto y demoler Tenochtitlan, aprovechando los escombros para rellenar los canales y poder avanzar. El asedio duró 93 días y los mesicas llegaron a comer raíces, insectos e incluso cuero hervido para sobrevivir y cuando la ciudad finalmente cayó el día 13 de agosto de 1521, los verdaderos vencedores tlaxcaltecas lo celebraron con los demás pueblos aliados como "el día de la liberación", al verse a sí mismos como conquistadores y no como traidores ni como conquistados. Los pueblos indígenas pidieron a la Corona española escudos de armas propios como prueba de que ellos también conquistaron el imperio mexicano y desde entonces el día 13 de agosto no es el día en que Méjico fue derrotado, sino el día en que la Unión de los pueblos indígenas y españoles vencieron al imperio opresor, dando lugar al inicio de una nueva nación mestiza que no es heredera de una derrota, sino de una de las fusiones culturales más complejas y ricas del mundo, consiguiendo que la historia no fuera un trauma que divide, sino la mayor fortaleza de la grandeza del origen hermanado.
Todas las tribus indígenas que se unieron a Hernán Cortés estaban hartos de la tiranía mesica y con la importante colaboración de doña Marina que nunca fue traidora y facilitó el glorioso virreinato de 300 años sin esclavitud en el que hubo mestizaje, nada de genocidio ni violaciones masivas gracias a la bonita tradición católica que forjó la conquista espiritual, es preciso aclarar que Malinche, fue a una mujer que nunca se llamó Malinche ni la llamaron Malinche. Malinche era como siempre le dijeron a Hernán Cortés, incluso Moctezuma se refería a Hernán Cortés como "el Malinche" y de ahí que todos sus compañeros también le decían "tú malinche", evidente, si Moctezuma te dice Marinche a Cortés, ¿cómo le van a llamar todos los demás tanto a él como a su esposa?. Y su amistad debió ser tan grande como para que antes de morir Moctezuma por enfermedad, encargara sus hijos, Chimalpopoca, Tecuichpo, Ixcaxochitzin, etc., llegó a tener diecinueve, especialmente de sus hijas Isabel, Leonor, María, Francisca, Marina, etc., a Hernán Cortes y se criaron en la península Ibérica dándoles estudio y también marquesados y ducados como el ducado de Miraflores y en el caso de Francisco Javier Girón y Ezpeleta, II Duque de Ahumada, fue el noble y militar español que fundó y dirigió la Guardia Civil desde 1844, de ahí que todos los herederos del tlatoani mexica Moctezuma tenían paga vitalicia en España, pero fue el gobierno mejicano quien se las quitó del imperio español, así como la lengua más hablada que era la anáhuac, también fue prohibida por el gobierno de Benito Juárez entre 1858 y 1872 y de este mestizaje, conservamos la comida, las danzas, la música, el folklore, las procesiones religiosas, los pueblos mágicos, que es como se llama a los pueblos virreinales, las catedrales, los templos, los conventos, el barroco, el neoclásico, el tequila, el mariachi y la charrería desde el año de 1521 con la caída de Tenochtitlan.
La conquista de lo que es Guatemala en centroamérica, la hizo Pedro de Alvarado conocido por el sobrenombre de Tonatiuh, que significa el Sol en lengua náhuatl y con ayuda de miles de indios mesicas que una vez fueron conquistados, se evangelizaron y se hicieron súbditos de la Corona de España, Pedro de Alvarado conquistó en Nicaragua a los pencas, en Honduras a los lempiras, en definitiva, su Ejército eran indios mesicas y Pedro de Alvarado se casó con Xicoténcatl (Leonor de Alvarado), una india lenca en Honduras y fundó la ciudad de Comayagua o Santa María de Nueva Valladolid que será rebautizada como Morelía en Comayagua. Gonzalo Jiménez de Quesada rodeó la sierra Nevada de Santa Marta y llegó a Valledupar, pasó a Chiriguaná, Tamalameque y Sompallón y por el río Magdalena llegó a San Pablo y a la actual Barrancabermeja, para seguir a Guachetá, Lenguazaque, Cucunubá, Suesca, Nemocón, Tausa y Zipaquirá hasta arribar a Chocontá y Turmequé, iniciando la entrada en el imperio Muisca en Chipatá en el mes de marzo de 1537 hasta que el día 6 de agosto de 1538, declaró la conquista del territorio para los Reyes de España, mandando a los indígenas de Guatavita construir una ciudad para los españoles a la que llamó Santafé y a los territorios que conquistó los nombró Nuevo Reino de Granada y junto con dos españoles que le acompañaban además de indios caracas e indios caribes, se pudo fundar Bogotá.
En el año de 1547 a mediados el siglo XVI, un misionero español llamado Andrés de Olmos que fue lingüista, lexicógrafo y misionero franciscano español muy activo en la Nueva España y considerado el primer autor de una gramática sobre una lengua amerindia náhuatl, una lengua uto-azteca que era la más hablada en Méjico y que ha perdurado por más de 2000 años, fue la lengua franca de la civilización azteca y mantiene una fuerte influencia en el español, especialmente en toponimia y gastronomía.
La guerra civil incaica por la sucesión, era un conflicto armado entre los hermanos Huáscar y Atahualpa por mandar en el trono del Tahuantinsuyo después de la muerte del Inca Huayna Cápac, una guerra que debilitó gravemente al imperio, facilitando la conquista española y la caída del Tahuantinsuyo y aunque se estima que el conflicto comenzó en el año 1529, la victoria de Atahualpa se consolidó en el año 1532 con la captura de Huáscar y el día 6 de mayo de 1536 en el sitio del Cuzco, las fuerzas españolas bajo el mando de Francisco Pizarro y colaboración de Hernando de Luque y Diego de Almagro, resistieron los ataques y capturaron al inca Atahualpa en Cajamarca, consiguiendo la conquista de Tahuantinsuyo en Perú con 120 españoles y quienes acompañaban a Francisco Pizarro fueron los cañaris del norte de Ecuador, chachapoyas de la amazonía peruana, huascares de las montañas altas del Perú y otros que ayudaron a conquistar el Taguante en Guatemala, aunque los españoles, que estaban en minoría, se vieron obligados a matar a Atahualpa para poder mandar en el Taguantis siendo los mismos taguantis, iceers, saires y túpac quienes proclamaron al rey de España Carlos I como emperador, el 150 emperador de los incas, es decir, que la dinastía Inca era una dinastía española y en 1542 los españoles fundaron lo que es el actual Perú y la hermana del inca Atahualpa que era la esposa de Francisco Pizarro, manda a Pedro de Valdivia con diecisiete españoles y más de 3000 yanakunas o yanaconas del Cauca en Colombia que, el día 13 de diciembre de 1540, día de Santa Lucía, ingresan en el valle del Mapocho para su conquista, razón por la cual bautiza con este nombre el cerro Huelén, es decir, Chile.
Al fundarse el virreinato del Perú el día 20 de noviembre de 1542 con Carlos I de España y V Emperador de Sacro Imperio Romano Germánico convertido en el 150 rey del imperio Inca, permitió que la monarquía Hispánica y la dinastía Inca se fusionan y fundan el reino del Perú y de la unión de ambas dinastías, dieron a conocer a los españoles el mayor "tesoro" que se haya traído jamás de América, la patata. En el momento que los españoles tuvieron contacto con la patata, se convirtió en el producto fetiche dentro del imperio español, incluso de Europa y la patata rápidamente pasó a ser un producto que abasteció a todas las guerras que había en España, en todo el Imperio español y también en toda Europa, Francia, Inglaterra, Alemania, convirtiéndose en el producto que salvó de hambruna a España y a Europa, es decir, el mayor tesoro que España trajo de América a finales del siglo XVIII, se fusiona con el aceite de oliva, los huevos de la gallina y la sal en un pueblo de Extremadura llamado Villanueva de la Serena (Badajoz) y la tortilla de patata es el ejemplo de la mayor fusión que ha habido en la historia de la humanidad, un tubérculo nació en los Andes del Perú que los españoles amalgamaron con los incas y se convirtió en una de las joyas más grandes de la gastronomía española para hacerse popular entre 1833 y 1840 con la primera Guerra Carlista en los caseros de Navarra y Vascongadas, cuando el general Tomás de Zumalacarregui, empieza a dar a sus soldados la mezcla de huevo batido frito con papa, aceite de oliva y sal y abasteció a todos sus soldados para convertirse en la historia más bonita que compartimos entre españoles y peruanos o andinos
Tanto Cortés, como Alvarado y Pizarro nunca fueron antipatriotas porque se casaron con mujeres indias e incluso el inca Garcilaso de la Vega criado en Castilla, fue uno de los mayores patriotas que tuvo España y si España pudo dominar el Pacífico y todos los mares del mundo, fue gracias a los indios, porque cuando España estaba en Filipinas luchando contra los samuráis de Japón que eran piratas japoneses, ayudaron a 40 españoles con ni se sabe cuántos indios tlaxcaltecas y por eso España pudo dominar el territorio de las actuales islas Molucas y resto del Pacífico llevando tanto a América como a todo el mundo, las rutas comerciales con los galeones, de manera que con Felipe IV, los Tercios españoles llegaron a su mayor gloria al conquistar toda Europa, un Ejército tan poderoso que tenía a miles de peruanos en sus filas, de ahí que la reina de Flandes, era heredera de los incas porque tanto Holanda, Bélgica y Luxemburgo fue España gracias a la conquista apoyada por los peruanos. Una de las batallas más épicas de la historia fue la ocurrida en Cagayán (Filipinas) en 1582 entre 40 soldados de los Tercios españoles al mando del capitán Juan Pablo de Carrión frente a un millar de japoneses samuráis que controlaban la isla y exigían oro a España. Después de cuatro horas de combate, tres asaltos y con la pólvora agotada, los españoles siguieron avanzando en una batalla conocida como los peces-lagarto produciendo 800 bajas japonesas frente a tan solo 20 hombres de los Tercios españoles.
Cuando los peregrinos ingleses del Mayflower (en español, flor de mayo) llegaron en 1620, ya había en la Florida una ciudad española con medio siglo de vida fundada el día 8 de septiembre de 1565 con el nombre de San Agustín en el corazón hispano más antiguo de Norteamérica, porque el san tanderino Pedro Menéndez de Avilés, pisa tierra entre manglares, levanta la Cruz, el Pendón y una ciudad a su alrededor con 600 indígenas, soldados y frailes sin buscar oro, sino permanencia y así es como aparece San Agustín, como la primera ciudad de Estados Unidos 42 años antes de la fundación de Jamestown en 1607 a orillas del río James en Virginia, considerado el primer asentamiento permanente inglés en América del Norte y 55 años antes del Mayflower. San Agustín sobrevivió al fuego el corsario inglés Francis Drake en 1586 quien la arrasó por completo y la ciudad levantó entonces una fortaleza imposible conocida como el castillo de San Marcos, construida de coquinas (Donax trunculus) piedra de colchas marinas que las balas enemigas no las rompían, sino que las absorbían y por eso ningún enemigo lo tomo jamás por la fuerza. Así nace el día de Acción de Gracias en suelo de los actuales Estados Unidos, celebrando una misa y un banquete con aperitivos en el que españoles e indios compartieron pan, vino y fe y un siglo después, la ciudad se convirtió en refugio y la Corona, ofreció libertad a los esclavos que escaparán del norte y abrazarán la fe, naciendo el Fuerte Mosé a tres kilómetros al norte de San Agustín, siendo la primera comunidad negra libre de Norteamérica y sus milicianos, defendieron San Agustín como hombres libres. Ahora, después de más de cuatro siglos y medio y declarado Monumento Histórico Nacional, sus calles empedradas siguen oliendo a historia y la catedral Basílica permanece en su plaza en la que se alza un obelisco que recuerda la Constitución de Cádiz de 1812, mientras cada invierno por las noches, se llena de luces y la ciudad brilla con 3,000.000 de faroles, como si el alma de España siguiera encendida. En San Agustín, con cuatro siglos y medio de historia viva, cuando Estados Unidos aún no existía, ya había allí un pedazo de España, una ciudad fundada con la Cruz y la espada y defendida con piedra y fe, habitada sin interrupción desde 1565, porque Norteamérica no empezó con los ingleses, empezó con los españoles para ser española, la primera ciudad de los Estados Unidos.
Ante la impotencia de Gran Bretaña, se declara la guerra a España con el objetivo de arrasar el comercio del imperio español en el Caribe y para ello nombran al oficial naval inglés Edward Vernon apodado "Old Grog" y en 1741, al frente de la mayor flota de la historia de Gran Bretaña hasta la época, comandando junto a George Anson, con una flota formada por ciento noventa y cinco naves y entorno a treinta mil hombres que tenía como objetivo tomar el puerto español de Cartagena de Indias, principal puerto del Virreinato de Nueva Granada defendido por el almirante guipuzcoano español Blas de Lezo y Olavarrieta un oficial naval, comandante militar y soldado español vasco de nacimiento en Pasajes (Guipúzcoa), al que apodan el medio hombre porque está manco, cojo y tuerto por heridas de combate, a cargó principalmente de labores de guardacostas y que debía desbaratar el creciente contrabando, disponiendo para las defensas de Cartagena unos tres mil hombres de los cuales unos mil setecientos ochenta eran de tropa regular, quinientos milicianos y seiscientos indios flecheros traídos del interior, demás de la marinería y tropa de desembarco de los seis navíos de guerra, el Galicia, que era la nave capitana, el San Felipe, el San Carlos, el África, el Dragón y el Conquistador, con tan solo ciento cincuenta hombres, mientras la flota británica a cargo del almirante inglés Edward Vernon sumaba dos mil cañones dispuestos en casi ciento ochenta barcos, entre ocho navíos de tres puentes, veintiocho navíos de línea, doce fragatas, dos bombardas, ciento treinta buques de transporte y entorno a treinta mil combatientes entre quince mil marinos, nueve mil soldados regulares, además de cuatro mil de las milicias estadounidenses y cuatro mil esclavos negros macheteros de Jamaica, para defender la bahía, lo más sensato a la vista a las fuerzas enfrentadas, sería pactar la rendición con los ingleses, pero esa es una condición que ni por asomo contemplan los españoles. Después de tomar algunas de las defensas de la ciudad de Cartagena de Indias, el asalto británico al castillo San Felipe de Barajas era el último baluarte importante que era defendido desde el día 13 de marzo al día 20 de mayo de 1741, finalmente, incrédulos y agotados, los soldados británicos se retiran y de los 30000 soldados iniciales, unos 10000 han perecido en el campo de batalla con un contingente naval enviado por Gran Bretaña solo superado el día 6 de junio de 1944 durante el desembarco de Normandía en la Segunda Guerra Mundial.y Edward Vernon y George Anson, fracasaron con grandes bajas sufridas en los combates y con gran parte de la tropa enferma y la llegada de la época de lluvias, los británicos optaron por destruir algunas de las defensas a su alcance y abandonar humillados el asedio, aunque en Gran Bretaña, el rey Jorge II ya habían acuñado monedas conmemorativas de la victoria británica. A Edward Vernon le esperaba la deshonra y Blas de Lezo y Olavarrieta le dedicaría unas palabras que entrarían en la historia: "Dígale a su rey Jorge II, que si quiere tomar Cartagena de Indias, debe traer una escuadra mayor, pues ésta que nos ha enviado, solo ha quedado para transportar carbón de Irlanda".
Analizando con mente fría y realista, ante la imposibilidad a doblegar al Imperio español, se buscó destruir la mayor ventaja histórica de Hispanoamérica con la unidad de España por imaginar una falsa emancipación promovida por intereses extranjeros y ejecutada por creencias en movimientos sociales locales traidores hasta el día de hoy para adoctrinar a los hispanoamericanos en la veneración de las gestas de los supuestos libertadores con la ejecución de un plan orquestado desde Londres con la complicidad de criollos adinerados que traicionaron a su pueblo y a la patria que los educó y les dio prosperidad y relevancia mundial y desde la independencia con España, el período virreinal es utilizado por las oligarquías gobernantes como fuente de todos los males en un ejercicio consciente de manipulación que ha hecho de la historia hispanoamericana una aproximación a la mitología, cuando la responsabilidad del subdesarrollo no proviene del malvado Imperio español, sino de las oligarquías que tomaron el poder y estuvieron más pendientes de satisfacer al poderío extranjero y defender sus intereses de clase que de crear estados fuertes y pueblos educados, prósperos y felices. El mito es longevo y como todo mito, es falso y no aguanta una investigación rigurosa frente a exposiciones a sueldo de universidades anglosajonas, al no ser en absoluto el subdesarrollo lejos de una herencia española, sino consecuencia directa de la desunión impuesta por intereses egoístas y extranjeros. En este sentido se dispone de documentación entre la que cito a María Tecuani que prefirió vivir libre antes que esclavizada como doncella, al igual que Josefina por la señora Isabel de la Vega en su casa de Puebla y esposa de Ricardo Monte Mayor de la Vega después de dejarla embarazada y huir a San Antonio Castillo Velasco en el estado de Oazaca a principios del siglo XX o al próspero mejicano comerciante de telas finas Roberto Salmerón de Coyoacán que hizo fortuna en la década de 1950-1960 vendiendo casimires ingleses a la nueva burguesía del desarrollo estabilizador y que además de los trajes ingleses, también comerciaba con vestidos de encaje francés y que mantenía en el servicio doméstico y en analfabetismo a la misteca Ignacia Flores y a la zapoteca Carmen, ambas de pies descalzos mientras su familia llevaba zapatos de charol y que lejos de seguir los consejos de la reina Isabel la Católica, eran semiesclavizadas por sus propios vecinos ciudadanos, como otras doncellas de su tiempo.
Los llamados patriotas como San Martín, Bolívar, Miranda y toda la chusma de masones que enarbolaban la bandera de España, fueron los que traicionaron a España y quienes dieron verdaderamente su vida por España fueron los guaraníes, los peruanos, los incas, los chachapoyas, los cañaris, los mapuches que después de 100 años de guerra con los libertadores españoles, firmaron tratados de paz y se negaron a independizarse de España. Echar la culpa del subdesarrollo hispanoamericano a los trescientos años virreinales españoles, fue la gran falacia propagada por la élite libertadora siguiendo hábiles instrucciones del Reino Unido de Gran Bretaña en una genial obra de marketing político británico que ha hecho creer a los hispanoamericanos la leyenda negra de la herencia española de su subdesarrollo, cuando el verdadero daño vino de las políticas adoptadas tras la independencia, diseñadas por las embajadas de Gran Bretaña y Estados Unidos cuando en sus inicios no lograron convencer a las masas indígenas y mestizas, que a su vez, no veían ningún sentido y se resistían a participar en una guerra conscientes de que no era suya y durante los siguientes doscientos años, han logrado manipular a tantas personas para hacer olvidar que durante tres siglos se había construido una civilización avanzada y próspera. Esa leyenda negra pervive ahora en el siglo XXI en la mente de la izquierda hispanoamericana, profundamente ignorante al desconocer que la enorme desigualdad, la pobreza y el subdesarrollo de los países hispanoamericanos y sobre todo la ruina de las comunidades indígenas y mestizas que se acentuó tras los Golpes de Estado perpetrados por aquella casta de los pelucones, una facción política chilena de tendencia conservadora, conformada por personajes de pensamiento tradicional y autoritario provenientes del antiguo bando realista de la aristocracia santiaguina, del ejército y parte del clero.
La llamada tradición disfrazada de heroísmo, fue una maniobra egoísta desmanteladora de una estructura imperial que había generado durante trescientos años prosperidad y cohesión y los tres siglos de desarrollo, se vieron truncados por la acción de una oligarquía descendiente de españoles nacidos en las provincias de los antiguos territorios hispanoamericanos conocidos como criollos y que lejos de aspirar a la justicia social o a la libertad que proclamaban, buscaron el poder absoluto y libre de cualquier intervención de los Delegados del Rey de España o de las Leyes de Indias que protegían a los indígenas y evitaban el abuso de poder. Esta joven aristocracia étnicamente española y educada en los valores de la Iglesia Católica, quedó prendada de las ocurrencias que circulaban por Europa y difundidas por la masonería británica y la ilustración francesa, para seducirlos por una ideología que luego destruiría además el antiguo régimen en el viejo continente europeo y los criollos, traicionaron a un imperio español que les había elevado y aportado riqueza y privilegios.
La supuesta independencia, lejos de traer desarrollo, hizo todo lo contrario, destruyó lo que había y la prosperidad en Hispanoamérica se rezagó drásticamente respecto a Europa Occidental y Estados Unidos, cayendo de un 60% del nivel europeo en el año 1800, a menos del 30% en el año 1870, debido a la inestabilidad y la desmembración en países, comunidades o territorios enfrentados. El siglo XIX se perdió en conflictos como la Guerra del Pacífico desde 1879 a 1883 entre Chile, Perú y Bolivia, originado por disputas territoriales y por el control del valioso salitre y guano del desierto de Atacama. De esta guerra resultó la victoria chilena, lo que propició la anexión del salitre y guano para Chile y la pérdida del acceso al mar para Bolivia con la cesión de territorios como Tarapacá para Perú, o la Guerra de la Triple Alianza que fue un devastador conflicto bélico ocurrido entre 1864 y 1870 en el que Paraguay se enfrentó a la alianza de Argentina, Brasil y Uruguay originada por la intervención brasileña en la guerra civil uruguaya y la negativa paraguaya a que los aliados dispusieran de los ríos, con el resultado de la derrota total de Paraguay en el conflicto más sangriento de la historia de Hispanoamérica, causando una catástrofe demográfica en Paraguay y la pérdida de gran parte de su territorio, sin citar las décadas de postración económica con la devastación de economías enteras que también despoblaron durante el siglo XX el país de Paraguay. Los conflictos de límites como la Guerra del Chaco motivada de manera accidental cuando el día 25 de abril de 1932 un avión boliviano descubrió por casualidad la laguna Pitiantuta situada dentro de una frontera entre Bolivia y Paraguay que jamás había sido definida tras la descomposición del Imperio español y que el mayor Nicolás Goldschmidt intervino junto a sesenta militares rusos que migraron al Paraguay, sin citar a las revoluciones como la mejicana, revelando que detrás de los enfrentamientos bélicos y fratricidas, estaba la mano negra de transnacionales y potencias empeñadas en controlar tanto los recursos como la población.
En este sentido, los mantuanos en Venezuela fueron la élite campesina de los blancos criollos, descendientes de españoles que se consolidaron como la aristocracia hispanoamericana en el siglo XIX por ser grandes terratenientes y dueños de haciendas con esclavos que se enriquecieron especialmente con el cultivo y comercio del cacao, lo que les valió el apodo de "grandes cacaos". Por su linaje y control de la vida política y social a través de los cabildos, se distinguían por su exclusividad social y defendiendo un orden jerárquico y desigual, controlaban el 70% de las tierras y el comercio y resentidos por las regulaciones reales que limitaban la esclavitud y los monopolios, llegaron a controlar ampliamente instituciones tanto en los cabildos como en las audiencias e incluso de tener representación propia en las Cortes de Cádiz en España. Esta clase criolla se autonombró "padres de la patria", desmantelaron un territorio unido para conseguir fragmentándolo en 17 aduanas con 17 monedas y 17 repúblicas americanas irrelevantes económica y políticamente, sin olvidar a Puerto Rico, Cuba y las Filipinas independizados años después y que también se incluyen en el concepto de la Hispanidad, convirtiendo una espléndida comunidad unida, en otra dividida y vencida por las grandes potencias del momento, principalmente la inglesa y lo lamentable fue que a diferencia de los líderes de la independencia en Estados Unidos, la casta rebelde en Hispanoamérica no tenía estructura alguna, sin planes, sin directrices para crear países basados en la soberanía, la prosperidad o la libertad, porque el único criterio consistió en lograr el enriquecimiento de sus haciendas y la impunidad por su saqueo como los nuevos amos que, con la desaparición de la ley y el orden, se impuso la conquista del fuerte sobre el débil. El abuso de los colonizadores ingleses, holandeses[1] y franceses europeos sobre la población autóctona amerindia que se había mantenido por las leyes reales españolas y la intervención de los frailes católicos, tenía ahora vía libre aplicando el código napoleónico y quienes contribuyeron a engrandecer y supuestamente liberar a la nación, llevaron a cabo el mayor trasvase de riqueza en las regiones sobre los trescientos años anteriores y al escriturar a su nombre las tierras comunales ancestrales de los indígenas, el verdadero despojo había comenzado con la independencia que dio lugar a más de doscientos años de guerras civiles, caudillismo, corrupción, violencia endémica, atraso económico y tecnológico con una inseguridad jurídica crónica hasta nuestros días.
En cambio, la unidad virreinal de las provincias españolas, permitía un intercambio fluido de recursos, de tal forma que la plata de Méjico, financiaba infraestructuras en Perú, los textiles de Quito, vestían a poblaciones en Chile y al romper ese mercado, cada región quedó aislada, vulnerable a manipulaciones externas y conflictos internos que drenaron sus recursos. En el siglo XIX, en países como Argentina se gastaron hasta el 40% de sus presupuestos en deudas y guerras en lugar de invertir en educación o en industria. Esto explica el por qué mientras Europa se industrializaba, Hispanoamérica se estancaba en exportaciones primarias con tasas de alfabetización que cayeron en muchos lugares del 30% virreinal a menos del 10% después de 1820. La corrupción se convirtió en un fenómeno habitual y caudillos como Juan Manuel de Rosas en Argentina conocido como el "Restaurador de las Leyes", o Antonio López de Santa Anna, político y militar mejicano y octavo presidente y dictador de Méjico entre 1853 y 1855, usaron el poder para enriquecer a sus clanes y no para favorecer a sus naciones, en definitiva, los dos siglos de falsa independencia han sido más bien dos siglos de atraso como resultado de una oligarquía criolla que convirtió a los territorios de la América española en haciendas privadas y destruyendo el mayor y más próspero mercado del mundo, su infraestructura comercial, su unidad aduanera y la moneda común, en un marco legal propicio para arruinar la inversión y el crecimiento, como en el caso del Real de a Ocho que era la moneda acuñada por el Imperio español después de la reforma de los Reyes Católicos de 1497 y de gran importancia económica en todo el mundo hasta convertirse en la moneda más importante de su tiempo.
En los años 80 del siglo XX, se encontró accidentalmente en Escocia un manuscrito firmado en 1799 por el gobernador colonial británico el general Thomas Maitland, que resultó ser literalmente un plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú, Quito y Méjico. El objetivo de esa estrategia era lograr que el Reino Unido se hiciera con los territorios españoles de ultramar después de fracasar de forma humillante para Londres los numerosos intentos de invasión militar en Cartagena, Caracas, La Habana, Buenos Aires y San Juan y sin recurrir a nuevos ataques, Londres pensó que lo más efectivo sería cooperar con la élite criolla para que diera batalla y derrocará al poder español después de la pérdida de sus 13 colonias de Norteamérica a consecuencia de las enormes deudas contraídas por esa guerra. Inglaterra necesitaba dinero para luchar contra Napoleón en Europa y los ingleses solo pensaron en la manera de apropiarse del oro, la plata y las materias primas americanas que los virreinatos españoles podían ofrecer y además, los comerciantes ingleses, en plena superproducción textil gracias a la máquina de vapor, estaban ansiosos por vender sus mercancías manufacturadas en el que era el mercado más próspero y rico del mundo, de tal suerte, la independencia trajo subordinación a potencias extranjeras y no la supuesta libertad, siendo promovida, financiada y armada por el Imperio británico para sustituir la hegemonía española por un sistema neocolonial más rentable para un libre comercio bajo control inglés, reduciendo la región hispanoamericana a una simple proveedora de alimentos y materias primas al reducir la independencia a la aplicación práctica del "Plan Maitland" pensado por los ingleses como proyecto secreto estratégico británico para independizar la América española con el propósito de quebrar el poder español en Hispanoamérica desde dentro, usando a las élites criollas como peones ideológicos y militares junto a las fanatizadas masas populares.
Para conseguir romper el monopolio español, había que conquistar los puertos y hacer que los contrabandistas de Buenos Aires o de Caracas, fueran aliados de Inglaterra y se declarasen enemigos de la Corona española. En 1800 el Plan Maitland contó con el aval del político británico Henry Dundas, primer Vizconde de Melville que siendo Secretario de Guerra, propuso la conquista de Hispanoamérica mediante una revolución total financiada y armada por Londres y con ello, el Plan Maitland fue el camino para llevar a cabo el acoso y derribo del dominio español al contar con los jóvenes anglófilos de Hispanoamérica que, seducidos por las ideas del político, diplomático, militar, escritor, humanista e ideólogo venezolano Sebastián Francisco de Miranda y Rodríguez Espinoza conocido como Francisco de Miranda, que con el proyecto de unidad americana propuesto en el Congreso de Panamá de 1826, el tener por objeto promover una Confederación de Estados Americanos como aspiración de unificación continental. Una idea inicial de Francisco de Miranda que vivió casi dos décadas en Londres y llegó a trabajar para el Foreign Office o Ministerio de Asuntos Exteriores y será considerado el precursor de la emancipación americana contra el Imperio español y que durante su estancia en Londres, recibió la visita de los libertadores Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco, José de San Martín, Bernardo O'Higgins y Antonio Amador José Nariño y Álvarez del Casal con quienes no fue difícil involucrarlos para que ejecutaran el Plan Maitland al facilitarles todo tipo de incentivos, pensiones vitalicias, dinero para reclutar a mercenarios y abundancia de material bélico, pero el apoyo británico no era gratis, los ingleses prestaron el dinero que posteriormente se cobrarían como usureros con grandes intereses, hipotecando a las nuevas repúblicas desde su nacimiento hasta bien avanzado el siglo XX. Los rebeldes contaron también con los servicios de la Armada de Su Majestad, buques y marinos británicos, como de Thomas Alexander Cochrane, quien ayudó a San Martín a sitiar el Callao y proclamar la independencia del Perú en 1821 después de cargar en las bodegas de los barcos ingleses todo el oro de la hacienda virreinal para luego poner rumbo a Inglaterra y repetir esta acción en Buenos Aires, Bogotá, México y Guatemala.
Durante la guerra de los siete años entre el día 5 de mayo y el día 24 de noviembre de 1762 en la que España y Francia invadieron Portugal en tres ocasiones y en todas fueron derrotados por la alianza anglo-portuguesa, los ingleses consiguen apropiarse de la ciudad de Manila durante dos años y cuando por el Tratado de París se ven obligados a abandonarla, su último gobernador Alexander Dariel va a llevarse cuanto puede, los cuadros, las obras de arte, todo lo que los españoles habían acumulado en la ciudad durante 200 años tanto en sus casas, en sus palacios y en sus conventos y algo mucho más importante como era la biblioteca del convento agustino de San Pablo, el mayor centro cartográfico del Pacífico en donde estaban todos las relaciones, todos los mapas del Pacífico desde tiempos de Andrés de Urdaneta y Ceráin hasta el momento y en los estaba la situación exacta de las islas Hawaii que había dejado el malagueño Ruy López de Villalobos, además de la situación de Australia que había descubierto Luís Váez de Torres y apenas llegó a Gran Bretaña Alexander Dariel con todos aquellos mapas, se presenta en el almirantazgo y dice: "Vamos a organizar una expedición para descubrir y colonizar Australia" y como el almirantazgo británico quería que la expedición la dirigiera un militar de carrera y hasta aquel momento solo disponían del mediocre James Cook, se le entrega un barco para que circunnavegue la parte sur del continente americano y se sitúa entre las latitudes de 35º y 40º Sur con la orden: "Navega hacia el oeste hasta que descubra el continente austral" y así de sencillo fue como descubrió primero Nueva Zelanda y luego Australia.
Desde sus orígenes, la revolución de los criollos fue una empresa de rapiña organizada para vaciar el erario público hispanoamericano y suplantar el orden jurídico heredado, gracias al capricho de los conjurados y los nuevos países quedaron en manos de la banca de Londres y el libre comercio quedó en términos muy favorables a los ingleses, la exportación de materias primas a precio de saldo, sin olvidar el control político desde las embajadas británicas. Los nuevos Estados Libres nacieron endeudados, dependientes de Gran Bretaña y políticamente frágiles. En la década de 1820, las entidades privadas británicas como la Barings Bank que era la compañía bancaria comercial más antigua de Londres, prestaron más de 25,000.000 de libras esterlinas a diferentes gobiernos americanos a tipos de interés impagable y con gran descuento a la entrega. En 1824, Méjico contrató 7,000.000 de libras, pero recibió sólo 5,500.000 y para 1827 ya estaba en déficit, debiendo millones en intereses, la Gran Colombia obtuvo cerca de 7,000.000 de libras, pero recibió netos alrededor de 3,500.000 con el resultado para 1880 del déficit de la deuda británica con un odioso pasivo financiero que obligó a forzar tratados comerciales desiguales como el de 1825 con Argentina, al abrir sus mercados a productos británicos y destruir las industrias locales. El caso de Méjico es paradigmático, en 1824 a solo tres años de su independencia, ya debía millones a los banqueros británicos y no podía sostener su propio ejército sin préstamos externos.
La libertad prometida por los libertadores fue una forma de colonialismo económico que perpetuó la subordinación y la leyenda negra difundida desde las delegaciones británica y estadounidense, afianzaron su vasallaje. Ahora el gran objetivo era convencer a las élites hispanoamericanas que los españoles solo habían ido a América a matar, robar y violar, con lo que la separación de la Corona española sería inevitable. Esta dependencia inglesa se manifestó en Perú con las minas de Cerro de Pasco que pasaron de enviar plata a España a exportarla a Inglaterra a precios muy baratos gracias a los tratados británicos que impedían aranceles protectores. La libertad prometida resultó en un control extranjero y el embajador británico y luego el estadounidense, supervisaban la política interna de cada nuevo mandatario con los que los déficits financieros, provocaron la intervención en las haciendas republicanas y también justificaron la ocupación de los puertos, con lo que la independencia, fue en realidad un neocolonialismo depredador que extrajo riqueza sin ningún tipo de inversión, ni plan de desarrollo para los nativos.
La supuesta liberación de todo un continente hispanoamericano se consiguió por los acontecimientos históricos que desde 1808 se produjeron en España a causa del vacío de poder después de la invasión francesa por Napoleón. Con un ejército español desmantelado y una armada con gran parte de la flota hundida, no había apenas tropas españolas en América, porque América no era tierra de España, sino que era también la misma España, de ahí que no existía una ocupación militar española, ya que los territorios de ultramar españoles no eran colonias en América, sino provincias españolas y junto con España, formaban de manera indisoluble una unidad política, así que solo las milicias locales eran capaces de repeler ataques y cuando llegaron extranjeros como en Buenos Aires, ante la ausencia de poder efectivo en Madrid, la ocasión era perfecta para que las élites españolas de América se agitaran ante un Fernando VII, tiránico y rey absolutista odiado a ambas orillas del Atlántico que, bajo el impacto de sus reformas Borbónicas, se arrastró ante Napoleón y vivió desleal con su pueblo practicando una política opresiva en medio de fiestas, intrigas y privilegios.
La primera y decisiva reunió golpista tumultuaria la dio Simón Bolívar decidido a desafiar al poder monárquico con la intención de erigirse como "el nuevo emperador de las américas" a imagen y semejanza del mismísimo Napoleón y para apoyar su levantamiento, el acomplejado y resentido criollo venezolano, cruzó la línea que permitía una injerencia extranjera y que continuaría hasta nuestros días para financiar una contienda que no fue otra cosa que una guerra civil. Bolívar remató el patrimonio americano, puso los puertos al servicio de los comerciantes ingleses y llegó a ofrecer toda Centroamérica en venta pública de bienes nacionales a bajo precio para poder declarar una guerra a muerte contra los españoles como defensor de la soberanía popular y que marcó el inicio de una matanza generalizada en toda la América española con masacres como la de Pasto conocida como "Navidad Negra o Noche de los Rifles", un episodio de la guerra de independencia de Colombia durante la Campaña de Pasto. Sin embargo, como afirman los historiadores, las batallas tan glorificadas por el mito patriótico, fueron en gran parte escaramuzas, refriegas y enfrentamientos de baja intensidad a pesar de la propaganda oficial y además, no es que fueran precisamente patriotas, ya que entre los soldados de Bolívar en las batallas de Chacabuco o Maipú, menos del 10% de los soldados eran locales. El bando rebelde estaba formado por tropas producto de levas forzosas, otras eran integradas por mercenarios reclutados y a sueldo del dinero británico, sin olvidar a la legión inglesa integrada por 5.000 Casacas Rojas, mientras tanto, sin apenas refuerzos de España, el bando realista contaba solo con la población local mayoritariamente indígena y ante esta lucha desigual y sin un verdadero rival, se terminó asentado el poder criollo sobre los territorios de la América Hispana en un proceso bélico que duró dieciocho años.
Mientras tanto, el imperio británico se beneficiaba de acceso ilimitado a los mercados y recursos. Los puertos dejaron de operar en bloque y comenzaron a competir entre sí y lo que había sido el territorio más próspero del mundo con excedente fiscal y superávit comercial, con exportaciones durante el año 1800 de 20,000.000 de pesos, se convirtió en un mosaico de naciones pobres, exportadoras de materias primas y devotas del interés extranjero. Existen diferentes niveles de subdesarrollo, pero no hay un solo país hispanoamericano que pueda considerarse desarrollado, son sin excepción países con economías dependientes, exportadores de sus materias primas y ajenos al desarrollo científico y técnico.
Al desmoronar la unidad territorial y política, los criollos "supuestos salvadores de la patria", ejecutaron un plan de fragmentación geopolítica sin precedentes que arruinó a toda una civilización. Estos jóvenes independentistas, no representaban al pueblo ni a los indígenas que en muchos casos apoyaron a la Corona de España como en las rebeliones realistas en Perú, tampoco representaban a los mestizos, ni siquiera a los españoles peninsulares, ya que solo se representaban a sí mismos y solo defendían sus privilegios y los intereses de una potencia extranjera que vio en ellos el instrumento perfecto para romper la unidad hispánica. Criollos como Simón Bolívar de familia mantuana con vastas haciendas y uno de los venezolanos más ricos de su tiempo con familia muy influyente de la aristocracia, dueños de minas, haciendas y cientos de personas esclavizadas y con prestigio desde el siglo XVI o San Martín, educado en España pero influido por logias británicas, traicionaron a la patria que les brindó educación y riqueza por un resentimiento causado por exclusiones menores en altos cargos. La consecuencia de sus actos de rebeldía contra su propia herencia fue demoledora y no fundaron repúblicas, fundaron haciendas personales gobernadas por ellos como caudillos supremos y muchos se fueron autoproclamados presidentes vitalicios, generales de opereta o dictadores en nombre de la patria. Aquellos criollos "padres de la patria" destruyeron un mejor imperio para fragmentarlo en 17 países convertidos en su gran cortijo. Bolívar, San Martín, Sucre, Iturbide, Rivadavia, fueron parte de esta desmembración y de hecho, Simón Bolívar murió derrotado, exiliado y consciente del fracaso de su sueño, dándose cuenta de que había sido utilizado por los ingleses, de ahí que Simón Bolívar escribió que América era ingobernable, reconociendo que la emancipación propuesta, había degenerado en un caos de dictaduras y anarquía.
Tras guerras internas, la Gran Colombia se disolvió en el año 1830, dando lugar a economías fragmentadas que perdieron hasta un 30% del producto interior bruto en una década. Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu, proclamó en Méjico un imperio efímero antes de ser ejecutado, dejando un legado de inestabilidad con 50 cambios de gobierno en 50 años. Los libertadores Simón Bolívar y José de San Martín, no quisieron romper de forma absoluta los vínculos que unían a América con España e intentaron buscar la creación de un gran imperio constitucional hispano criollo con capital en Madrid, pero ya era demasiado tarde, ya que este proyecto estaba instigado desde el extranjero y el ansia de poder de las élites, de ahí el desmoronamiento fue sistemático, los indígenas y los mestizos fueron excluidos de toda decisión sobre el futuro de sus países de los que sufrieron mucho más en Perú, los realistas indígenas lucharon por la Corona española que les garantizaba sus tierras, pero su derrota fue la pérdida de sus tierras a favor de los nuevos regímenes criollos, una barbaridad que dejó un legado de fronteras arbitrarias, disputas territoriales y economías aisladas que no pudieron competir globalmente.
Se destruyó el Mercado Común Hispano, la infraestructura imperial y una moneda mundial estable y reconocida internacionalmente, para pasar de ser del territorio más próspero del mundo a convertirse en el rincón del atraso y la pobreza, reemplazando la economía unificada por mini estados caóticos, sin industria, sin coordinación y además, enfrentados en conflictos interminables. Recordemos que la América Virreinal era en los albores del siglo XIX una de las regiones más ricas del mundo que albergaban el mayor mercado del planeta, en el siglo XVIII, el comercio interno crecía de manera constante impulsado por la ampliación de puertos y caminos, por el desarrollo de la banca y una administración con normativas que fomentaban la seguridad jurídica y la protección del intercambio de bienes y servicios en un territorio que abarcaba desde la Tierra del Fuego a California. La producción en los virreinatos, generaba excedentes significativos, la minería de plata en Potosí y Zacatecas representaba hasta el 80% de la producción mundial de ese noble metal en el siglo XVII y continuaba siendo un pilar importante en el siglo XVIII con exportaciones anuales que superaban los 20,000.000 de pesos fuertes[2]. La formación en el aprendizaje de oficios, era fundamental y permitía el impulso de toda una protoindustria con obrajes, talleres y astilleros, la red universitaria era impresionante, en el año 1800 existían al menos veintitrés universidades en toda la América española, superando el número a las de muchas regiones europeas no españolas, ciudades como Méjico, Lima o Potosí, llegaron a contar con más imprentas, colegios y academias que capitales como Madrid y París y la riqueza per cápita superaba a muchas ciudades europeas. Cabe reconocer que hospitales como el de San Nicolás en Bogotá o el de Jesús Nazareno en Méjico, atendían a una población mayoritariamente mestiza e indígena con sistemas de salud pública avanzados para la época ya que el Imperio español en América funcionaba como una macroeconomía articulada, de forma que la minería en el alto Perú, donde Potosí producía el 50% de la plata mundial, se complementaba con la manufactura textil en Quito, empleando en sus obrajes a miles de personas y puertos clave como Veracruz o el Callao, manejaban el primer comercio de ámbito global, mientras que con la ruptura territorial, todo esto se vino abajo, la población se duplicó en el siglo XVIII pasando de 10 a 20 millones de personas y la diversificación agrícola basada en el azúcar, el café, el tabaco o el cacao, generaban superavits comerciales de hasta 10,000.000 de pesos anuales. La fragmentación política fue en realidad también económica en bloques más pequeños, aislados y proteccionistas impulsados por la geopolítica, el nacionalismo y diferencias regulatorias con 19 aduanas, monedas y mercados distintos con déficits fiscales crónicos que impidieron el desarrollo de sistemas financieros modernos en lugar de industrias. Se fomentó la dependencia de los productos ingleses, las importaciones textiles del Reino Unido crecieron un quinientos por cien en la primera mitad del siglo XIX, destruyendo manufacturas locales como las de Puebla o Quito impidiendo su modernización, la región se empantanó en guerras civiles con más de cien conflictos internos entre los años 1820 y 1870 como las guerras federales en Venezuela que costaron 100.000 vidas y paralizaron el crecimiento.
Cuando se construyen catedrales que cuestan doscientos años el edificarlas, universidades, hospitales, caminos y conventos, el territorio del lugar nunca será una colonia, sus edificaciones son para quedarse a vivir ahí. Si pensamos independientemente y analizamos nuestras reflexiones, observaremos que el atraso económico de Hispanoamérica se produjo por la pérdida de las economías de la época virreinal española, en las que un mercado unificado permitía inversiones masivas en infraestructuras como caminos reales que conectaban Lima con Buenos Aires y después, como ahora, divididos y descuidados con el paso a un atraso que condujo también a una crisis monetaria y el Real de a Ocho estable y global, fue reemplazado por monedas locales débiles e inflacionarias que erosionaron ahorros y comercio, de tal desgracia que en Bolivia, después de la independencia, la producción minera cayó un 70% por falta de coordinación e inversiones, en Colombia, el tabaco y el oro se exportaban crudos sin procesamiento, perdiendo valor y esta dependencia primaria persiste hoy en el siglo XXI en el 60% de las exportaciones hispanoamericanas de materias primas o de productos básicos tangibles y estandarizados producidos en gran cantidad e intercambiables y vulnerables a precios globales controlados por otros. La pobreza se enraizó en desigualdades, los latifundios criollos concentraron las tierras marginando concretamente a la población indígena con tasas de pobreza que subieron del 40% virreinal al 70% en el siglo XIX.
Jamás existo esclavitud en la América española porque estaba prohibida por Isabel la Católica en el año 1504, las leyes de Burgos en el año 1512, una bula papal de Paulo III en el año 1537 "In nomine Sancte", respecto al establecimiento de la Iglesia Católica y la evangelización en sus momentos iniciales en suelo americano junto con las nuevas leyes del imperio y en el año 1542 rematado por las Nuevas Leyes de Indias en la controversia de Valladolid, exigen y obligan desde el año 1555 a que nunca hubiera esclavitud indígena en América, lo que hubo en América con la llegada de los españoles fue una nueva generación de actividades económicas que ni siquiera existían, la minería no existía y tampoco existía la agricultura a gran escala porque no había yunta de bueyes, arados y ruedas, se plantaba con un palo y una coa echando semillas, no había peletería, no había una gran empresa de la cantería, no había metalurgia, se desarrollan nuevas actividades y se hace en conjunto para beneficio de todos, aunque los pueblos indígenas de hoy viven en las peores condiciones posibles de su historia después de 200 años cantando su independencia y queriendo ser libres sin hacerse responsables de ellos mismos y sus actuaciones, en cambio, los primeros españoles que llegan son los frailes franciscanos que aprendieron náhuatl y dan unas grafías latinas porque era una lengua que no se escribía como ahora se puede escribir, se hacen gramáticas del náhuatl y del maya, un poco más en el sur, nace la gramática del quechua y del aimara y se construyen, escuelas, conventos, hospitales, iglesias, también se hacen comunidades con los pueblos indios, trabajan juntos, labran la tierra y cada arzobispo que llegó a América llevaba el título de protector de los sitios a los que acudía, de ahí que a los nativos les gustaba ser parte de Nueva España y en la actualidad, los pueblos indios aún son los más fervientes católicos de su país.
El rey Carlos I de España y V de Alemania, recibió por herencia alemana los Países Bajos y el hecho de unificar aquellas tierras en una sola provincia, nunca agradó a sus lugareños y durante muchos años los Tercios de Flandes españoles debieron sofocar luchas hasta que por el Tratado de Westfalia en el año 1648, se dio fin a la Guerra de los Ochenta Años entre España y los Países Bajos, pero con la revolución tecnológica de la imprenta de Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg en Maguncia (Alemania) alrededor de 1450 y conocido como Johannes Gutenberg, se produjo una innovación en el siglo XV y empleando tipos móviles de metal para reproducir textos, también se hicieron grabados para representar imágenes que no precisaban lectura y aprovechando la enemistad con España, de forma rápida se difundieron imágenes impresas baratas sobre torturas con las que acusaban a los españoles, naciendo un odio incoherente con la realidad, pero que aprovecharon tanto los ingleses como los franceses y holandeses para demonizar a los españoles.
Al no poder vencer Inglaterra a los navíos de la flota española en el mar, se pensó en hacerlo desde el interior de sus provincias proponiendo estados independientes y fragmentar el Imperio con ayuda de algunos libertadores que endeudaron desde sus orígenes a sus nacientes repúblicas, para culpar posteriormente a los españoles de ladrones. Se estima que durante los tres siglos de virreinatos españoles, llegó a la Corona española en concepto de contribuciones o impuestos, la quinta parte de los metales preciosos extraídos en los yacimientos mineros americanos al que se llamaba Quinto Real y en los tres siglos virreinales, rondaron las 200 Tm. de oro y las 16.000 Tm. de plata, una cantidad aproximada entorno al 7% de las extracciones actuales.
En el Archivo de Indias, se puede leer que a España llegó de América 180 toneladas de oro entre los años 1503 y 1660 y en el año 2015, se extrajo en Méjico 120 toneladas de oro, convirtiéndose así en el octavo productor mundial de oro, en el año 2016, se extrajo de las minas en Perú 150 toneladas de oro, convirtiéndose así en el quinto productor mundial de oro. Se calcula que en la década de los años 2000 a 2010, en Méjico de extrajeron 380 Tm. de oro, mientras otras fuentes apuntan a 110 Tm./año de oro mejicano y 96 Tm./año de oro peruano cuando actualmente, la compañía canadiense Barrick Gold Corp., extrajo de República Dominicana desde un solo yacimiento y durante cuatro años, 120 veces más oro que el Quinto Real llegado a España en todo el siglo XVI. Las compañías mineras anglosajonas, extraen en menos de dos años, el doble de oro que España en tres siglos y si con la Ley del Quinto Real, los Reyes Españoles peninsulares recaudaban el 20%, actualmente las empresas explotadoras mineras extrajeras, se llevan a sus países el 97% de las extracciones.
Iniciativas como Mercosur o el Mercado Común Centroamericano, intentan reparar aquel daño, pero la fragmentación provocada por aquella aristocracia de jóvenes privilegiados persiste en divisiones que debilitan a toda Hispanoamérica frente a bloques como Estados Unidos, China o la Unión Europea. La independencia fue una tragedia fundacional y no una epopeya libertaria, no trajo unidad, ni libertad, ni desarrollo, sino caos, fragmentación, subordinación y pobreza. Los datos históricos matan el relato falsario y la propaganda nacionalista nos muestra que la prosperidad virreinal con un crecimiento económico del 3% anual en el siglo XVIII, fue perdida a lo largo del siglo XIX debida al endeudamiento con el Reino Unido que esclavizó a las economías americanas mientras las triunfantes élites criollas priorizaban su poder personal sobre el bien común y el desarrollo de sus países para superar el trauma y devolver a Hispanoamérica la dignidad y el progreso, pretendiendo sugerir la creación de una mancomunidad hispanoamericana que, más allá de protocolos y discursos retóricos, reconstruya los lazos políticos y económicos perdidos, establecer una entidad para fomentar la integración comercial asentada en bloques regionales o tal vez, crear una moneda común como en Europa, fomentar políticas educativas compartidas y alianzas diplomáticas que permitan negociar desde una posición de fuerza y con una sola voz honrando nuestra herencia común y enfrentar los desafíos globales y no desaparecer como cultura y civilización, será tarea difícil.
En el actual siglo XXI se cambia pícaramente el nombre de hispano por latino para disfrazar Hispanoamérica como Latinoamérica con la pretensión de incluir en el nombre de la comunidad hispanoamericana a las colonias de los estados europeos artífices de la desunión y que solo debería poder admitir asociarse como iberoamericana si pretendemos incluir a las tierras americanas portuguesas, ya que la intervención de los latinos europeos no españoles ni portugueses, fue de una nula obra social con los propios nativos americanos y de tal resultado, después de cien años de independencia española por el Tratado de París a consecuencia de la guerra hispanoestadounidense de 1898, algunos puertorriqueños actuales ya están intentando promover el buscar separarse como ciudadanos de los Estados Unidos de América desde 1917, para intentar volver a incorporarse como provincia española.
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[1] Para que el acuerdo entre el rey francés Luis XIV y la reina Ana inglesa pudiera prosperar, la reina Ana convocó a las partes en conflicto en la ciudad neerlandesa de Utrecht para firmar la paz con el fin de acabar con la guerra de sucesión española y con el Tratado de Utrecht, también conocido como Paz de Utrecht o Tratado de Utrecht-Rastatt, con los acuerdos de paz firmados entre 1713 y 1715 supuestamente finalizaba la Guerra de Sucesión Española entre 1701 y 1714, reordenaron el mapa político europeo con el reconocimiento de Felipe V como rey de España bajo la condición de que los tronos español y francés nunca se unieran, la pérdida de los territorios españoles en Europa que pasaron a Austria y Saboya y el reconocimiento de los beneficios comerciales con la cesión posteriormente a su firma del Peñón de Gibraltar y la isla de Menorca a Gran Bretaña, porque continuaron las hostilidades en el territorio español de las provincias de ultramar a las que se unieron los holandeses de los antiguos Países Bajos españoles.
[2] Al peso fuerte se le conocía como real de a ocho español por tener un valor monetario de 8 reales de plata, era una moneda de gran difusión en América y Filipinas siendo utilizado durante la época virreinal hasta principios del siglo XIX y contenía 25'560 gramos de plata con un peso de la moneda algo superior porque la riqueza de la plata estaba entorno al 93%.
a 13 de agosto de 2021
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